15/Octubre/2011
Juan Carlos López Rojas

Javier N., de 12 años de edad y vecino de la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, no sabe leer ni escribir a pesar de sus deseos de asistir a la escuela, ya que la discriminación de docentes y las burlas de sus compañeros cuando pisó temporalmente las aulas le impiden tener una vida normal.  Javier tiene, anatómicamente, las características de ambos sexos.

El niño –como a él le gusta desarrollarse- juega futbol, beisbol y canicas por las tardes, debido a que en la mañana ayuda a su madre en las tareas del hogar.

El padre de Javier se ocupa como albañil y procura sustento para siete personas: él, la madre y cinco hijos, quienes rentan una pequeña vivienda deteriorada y con las paredes cubiertas de humedad.

Con lágrimas en los ojos, el pequeño Javier pide ayuda, pues los médicos del Hospital del Niño Poblano le informaron la semana pasada, a él y a su madre, que anatómicamente presenta también las características de una niña, por lo que debe ser operado de manera inmediata.

Cuando nació, personal médico de una clínica particular le dio la noticia a su madre, Blanca Estela Méndez Galán, que “había dado a luz a una bebé”, según quedó asentado en el parte médico; sin embargo, tiempo después los doctores le manifestaron que se trataba de un niño.

De acuerdo con estudios clínicos, Javier cuenta con genitales de ambos sexos.

Blanca Estela Méndez Galán narró que el 3 de enero de 1999 dio a luz a una bebé, reportada como sana y todo transcurrió con normalidad, pero posteriormente le dieron a conocer que presentaba “ambigüedad de genitales”, problema que desde entonces se ha convertido en una pesadilla para la familia.

“Cuando nació me dijeron que era niña, después pasó como un mes cuando la bebé comenzaba a mover sus piernitas y se le escuchaba un chillido como una tripita, algo así… al revisarla, un doctor me dijo que para empezar no era niña, era niño y lo que tenía era una hernia”.

“Me recomendó con otro doctor, checó a la bebé y me dijo que tenía una hernia pero que con una operación, que costaba en ese tiempo siete mil pesos, quedaría sana, pero se corría cierto riesgo porque se trataba de una recién nacida”.

La madre de Javier destacó que los médicos no pudieron definir si era niño o niña y comentaron que “con el paso del tiempo iba a ir evolucionando y se iba a dar cuenta si era niño o niña”.

Gestores del Seguro Popular le niegan apoyo en el Hospital del Niño Poblano

La señora Blanca Estela Méndez Galán describió que hace aproximadamente un año decidió afiliarse al Seguro Popular para buscar un respaldo para su familia, sin embargo, ahora que requiere apoyo para Javier le niegan el servicio.

“Desde hace un año que tengo el Seguro Popular metí a Javier a los tratamientos y eso para ver cómo me podían apoyar, porque yo sabía que nada más era una hernia, no una cosa como ahora me están explicando”.

“La vida de Javier ha sido como un niño, no le duele, simplemente que ahora que tengo el Seguro Popular quise que lo empezaran a checar para que ya no pasara más tiempo y, por lo mismo de la hernia, que se la operaran y se terminara el problema, pero pues para mí es un niño normal, juega con cosas de niño, ni siquiera tiene dudas de que es niña o algo así”.

“El pasado jueves nos explicaron que los estudios que son necesarios practicarle a Javier definirán si es niña o es niño y sobre estos estudios le realizarían operaciones y tratamientos que necesita para que quede bien, como un niño normal. Si es niña pues dicen que no es mucho, porque hay que reconstruirle lo poco que él tiene, pero dicen que llevamos la de ganar porque ya lo vieron y dicen que es un niño”.

“Lo malo es que me dijeron en el Hospital del Niño Poblano que si no busco recursos, pues no le van a poder hacer nada, porque ya no tiene la edad y el Seguro Popular ya no nos cubre, por lo que ahora tengo que pagar todo”.

Méndez Galán se quejó de la atención en el Hospital: “Desde que yo inicié en el Hospital del Niño Poblano llevé todos mis papeles en orden, cuando llegué con la gestora del Seguro Popular en este hospital, la doctora María Teresa Torres Carreón me dijo que necesitaba una póliza, solicité el apoyo del director y fue así como me atendieron”.

“La gestora me reclamó por reportarla con el director, me trató de manera déspota y grosera, no sólo a mí, hay personas que no saben leer y ella les dice que tienen que cumplir con todo lo de los letreros y si no cumplen, los saca de la fila”.

Docentes impidieron que Javier cursara sus estudios

La madre del menor lamentó que a sus doce años, el pequeño no sepa leer ni escribir.

“Acudí a la escuela primaria Benito Juárez García, ubicada en la junta auxiliar de Ignacio Romero Vargas, le dije a la maestra que iba a apuntar un niño porque quería que estudiara, la verdad le dije que tenía un problema, que estaba malo, por lo que le pedía que cuando mi niño fuera al baño, dejara que mi otro niño lo acompañara, porque le expliqué el problema que tenía Javier”.

“Ella salió del salón y se fue con el director, después me dijo que el niño no podía entrar a esa escuela porque él pertenecía a una escuela de niños diferentes, yo le dije que no estaba mal de la cabeza, que el único problema era de la cintura para abajo y se lo comenté para que no le hicieran burla los niños, pero ya no lo quisieron admitir”.

Finalmente, la madre del menor y Javier solicitaron el apoyo de las autoridades, pues cada estudio tiene un costo de mil 400 pesos. De acuerdo con los especialistas, las operaciones tienen valor superior a los 40 mil pesos cada una; éstas permitirían resolver los problemas de hipospedia y ambigüedad de genitales que padece Javier y lo ayudarían a tener una vida normal.